Durante el segundo seminario hemos visto diferentes tipos de informes sobre DDHH que se presentan respecto a la situación de un país. Por un lado el de la Comisión de DDHH de Naciones Unidas y por otro el de una ONG independiente como Amnistía Internacional. Junto a estos documentos hemos podido además analizar la respuesta de España al informe de la ONU. Vayamos pues a diferenciar distintos aspectos de cada uno.
La mayoría tenemos claro que a la hora de presentar un informe sobre la situación en cualquier ámbito de tu propio país, se va a ser subjetivo. Es inevitable, nadie (o casi nadie) "tira piedras contra su propio tejado", por lo que es normal que este elaborado de una manera "demasiado positiva".
Pues bien, ante esos informes tan bonitos y buenos sobre la situación de un país respecto a DDHH, la ONU realiza unas observaciones, supuestamente por expertos encargados de ello, y hace llegar sus conclusiones y recomendaciones al país en cuestión. De este modo se trata de lograr el objetivo de mejorar en aquellos aspectos que el país puede hacerlo. Sin embargo he observado en el informe presentado a España que se deja a un lado esa cuestión y se entra en una vertiente de sacar defectos a hechos que no lo tienen, debido a las especiales circunstancias en las que se encuentra cada país; en el caso de España, por ejemplo el tema del asilo político. Con esto no quiero decir que no haya que poner de manifiesto que siempre se puede mejorar, pero los informadores de la ONU también deben tener en cuenta las circunstancias respecto a ese hecho del país y ver si merece la pena hace hincapié a ello en el informe o simplemente dedicar las fuerzas a otros temas, normalmente más necesarios, y apoyar la buena labor del país, siempre poniendo como ejemplo este hecho y el caso concreto de España.
Respecto al informe de AI, es muy sensacionalista. Parece, con todos los respetos, una noticia de algún "tabloide británico" (que os venga a la cabeza los titulares de éstos cuando estalló la bomba de ETA en Mallorca: "Isla del Terror"...). No digo que la intención sea la misma, ni mucho menos, pero quizás los medios usados para llamar la atención no son los mejores. Se terjiversa la realidad respecto a la prisión incomunidada y no se deja claro que se trata de una medida especial para el terrorismo que padece el Estado español. Se sacan grandes ideas como la de la instalación de cámaras en las salas de interrogatorios, pero las formas hacen que este informe pierda credibilidad y no parezca del todo fiable.
Una vez analizado esto, hay que tener en cuenta la utilidad de estas herramientas, pero siempre que sean bien utilizadas. Habría que recordar a la ONU y las ONGs que no se trata de hacer un informe de 50 páginas sobre todos los países, sino de centrar sus esfuerzos en mejorar lo posible, sin entretenerse en intentar cambiar cosas de un país que por sus circunstancias no son cambiables. Ni de vender un hecho de manera manipulada de modo que parezca que aún vivimos en una época anterior en la que en este país los DDHH eran violados sin control alguno.
Pese a toda esta crítica, creo que esta herramienta de control del respeto de los DDHH es muy válida con un uso adecuado, ya que pese a lo que muchos creen, estoy seguro que hoy día 18 de Noviembre de 2009 en algún lugar de España se está cometiendo alguna violación de los DDHH.
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