LOS DERECHOS HUMANOS, DECLARACIONES.
Es muy propio de los españoles encontrar diversas faltas en documentos de antaño. Concretamente estaba repasando diversas declaraciones que sirven al ser humano para mejorar la convivencia entre ellos, es decir, declaraciones universales unas creadas como consecuencia de nuevos países y otras creadas como consecuencia de barbaries perpetradas por nosotros mismos.
Históricamente hay que decir lo siguiente:
Cuando en 1776 se promulga la Declaración de Virginia, en España reinaba Carlos III de Borbón. La forma de reinado era el absolutismo, concretamente el despotismo ilustrado “todo para el pueblo pero sin el pueblo”, típica forma de gobernar de los Estados de toda Europa. El despotismo ilustrado se amparaba en que las decisiones del gobernante se guiaban por la razón, adoptando un discurso paternalista, pensando en el pueblo pero sin el pueblo… En España se avanzó mucho durante el reinado de Carlos III, de hecho se asimiló a los ciudadanos gitanos a la categoría de “españoles”, lo cual en aquella época era todo un logro.
Podemos afirmar que Carlos III fue uno de los pocos reyes que en aquellos tiempos se ocupó de gobernar de forma muy correcta.
En 1789 acababa de morir el Rey de España Carlos III de Borbón y le sucedió su hijo, Carlos IV de Borbón (que Dios nos asista). Qué podemos decir de Carlos IV de Borbón, que por cierto no se parece en nada al anterior. En ese mismo año, ocurrió la toma de la Bastilla en Francia y se hizo realidad la Revolución Francesa. Luego vino la época del terror (Robespierre) y todo aquello quedó en agua de borrajas, las cabezas se cortaban como si sobrasen…, afortunadamente también cayó la de Robespierre.
En 1948 se promulgó la Declaración Universal de los Derechos Humanos…, dónde estábamos los españoles…
Los españoles nos encontrábamos “salientes de guerra” y en plena posguerra o época del hambre. Entre los pocos Estados que proveían a España y sus ciudadanos de alimentos debemos citar a Argentina, concretamente a su Presidente D. Juan Domingo Perón.
Y nos preguntamos…, ¿a qué viene todo este recordatorio histórico?. Es bien sencillo, en la España en la que vivimos los derechos humanos que nos han enseñado vienen todos de una cultura/educación cristiana, es decir, nuestra formación, la formación de todos nuestros antepasados familiares es genuinamente iusnaturalista. Nunca formamos parte del inicio de la primera democracia en 1776, no formamos parte de revolución alguna en 1789 (aunque luego se malograra y volviera a ser absolutismo fracés) y durante la declaración de los DDHH de 1948 en nuestra Nación Española tampoco existía la democracia.
Puede que lo que realmente debiéramos analizar y adentrarnos en las causas culturales, sociológicas y políticas que han hecho que en estos tres grandes acontecimientos que cambiaron el curso de la historia de la humanidad, nosotros no estuviéramos en ninguno.
Pero lo que sí es cierto es la paradoja siguiente; en el despotismo ilustrado el gobernante mira hacia el pueblo como a su hijo, es decir, el gobierno es el padre y cuida de nosotros. Lo peligroso de todo esto es que las declaraciones de derechos humanos, la de Virginia, la de los Derechos del Hombre… y la de nuestra Constitución de 1978 buscan “nuestra felicidad”.
Con sinceridad digo y creo con total certeza que me preocupa bastante que un gobierno se preocupe de mi felicidad, es más, creo que le poder ejecutivo no está para hacernos felices sino para hacer las cosas correctamente.
De entre las tres declaraciones que analizamos en el seminario, la más “pura”, desde mi punto de vista es la de Virginia, ésta nos da las pinceladas de lo que es la auténtica democracia: la SEPARACIÓN DE PODERES, en el momento que estos poderes se confundan dejaremos de tener derechos fundamentales y nuestros derechos (humanos o no) comenzarán a violarse.
Saludos grupo.
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Me parece que la cuestiòn que planteas es muy cierta, y el tratar de disfrazar las cosas es muy propio de los gobiernos.
ResponderEliminarExcelnete tu artìculo Enrique, me gustò tu anàlisis.
saludos